MI PASO POR
EL COLEGIO ARBOLEDA
Queridos
lectores del Blog de Informática 2012/2013.
Para hablar
de mi paso por el Colegio Arboleda he de remontarme unos años atrás.
Yo siempre
he querido ser profesora. Desde muy pequeña tenía claro que este sería mi
oficio.
Cuando terminé
Bachillerato y COU decidí hacer la carrera de Física y en cuanto terminé,
empecé a trabajar en un colegio en Carmona. A los dos años terminó mi contrato
y un buen día la profesora Carmina, que era entonces la Directora del Colegio
Arboleda, me llamó por teléfono.
Ahí empezó
mi aventura en este Colegio. Primero empecé impartiendo clases de matemáticas y
música, ya que también he estudiado flauta en el Conservatorio Profesional de Música de Sevilla.
En los nueve
o diez años que llevo en el Colegio he hecho casi de todo. He dado clases de
Física, Química, Matemáticas, Música, Tecnología, Informática, Biología, he
estado en el Aula Matinal y ahora soy la Subdirectora del Colegio; he ido de
excursión a Madrid, Granada, Córdoba, Cazorla, Cortegana, …; he sido tutora de
un curso, soy coordinadora de calidad, he hecho de enfermera, de niñera, Presidenta del Club de fans de los Equipos de Voley, animadora; he echado miles de broncas, he prestado mi hombro para llorar…
Todo esto me
ha enseñado mucho. Me encanta mi profesión y no la cambiaría por nada del
mundo. El trato con mis compañeros, con las familias y con los alumnos me ha
hecho ser como soy. Algunos días he llorado de desesperación, otros días no he
podido aguantar la risa en clase por una tontería de un alumno, a veces me he
agobiado por el exceso de trabajo, he sentido el peso de la responsabilidad
sobre mis hombros. La responsabilidad de ser yo la que guía a montones de
alumnos, para que éstos se conviertan en
hombres y mujeres con valores y principios sólidos. La responsabilidad
de darles todo lo que sé y todo lo que
pienso que es bueno para ellos.
Pero si me
tengo que quedar con una sola cosa de mi paso por el Colegio Arboleda, me quedo
con algunos grandes amigos entre el profesorado y con lo que cada día me
enseñan mis alumnos. Me enseñan a tratar a la gente con respeto, porque
entonces ellos harán lo mismo, me enseñan a dar cariño, me enseñan a tener paciencia, me enseñan a disfrutar de la
vida y me enseñan a soñar, a vivir, a reír, a ser profesional.
Los buenos
alumnos y los buenos estudiantes me hacen ser una profesora exigente. Los
malos, me hacen ser una profesora todavía más exigente, paciente y sensata.
Así que
gracias a todos.
Tengo la
suerte de tener muchos amigos entre mis alumnos y mis exalumnos. Personas
inteligentes que siempre han sabido separar una clase y un rato de trabajo
serio, una bronca y un castigo de un
partidillo de vóley en el recreo, de una charla en una excursión y de una
fiesta en el colegio.
Lo mejor del
Colegio Arboleda: mis alumnos.
“Sin amor no
hay educación”
No hay comentarios:
Publicar un comentario